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María Guerrero tras Inclusión Laboral: "Hay muchas herramientas que nos ayudan a trabajar"

De un día para otro nuestra vida puede cambiar. Esta, sin duda, es una frase trillada, pero no por eso menos cierta. Este es el caso de María Graciela Guerrero Torres de 44 años, quien es usuaria del área de Inclusión Laboral del IRV y que el 1 de mayo, el Día Internacional de los Trabajadores, sufrió un accidente de tránsito que le afectó su pierna.


"Eso fue un 1 de mayo (del 2021), que sufrí un accidente que iba en moto y ahí tuve la fractura. De ahí es que tengo la discapacidad. En la pierna izquierda. No utilizo ayudas técnicas, solo que estar mucho tiempo de pie o para levantar maletas de más de 5 kilos me afecta, pero todo lo otro normal", cuenta María.


Tras un tiempo de recuperación, María el 1 de diciembre del 2021, exactamente 7 meses después de su accidente, volvió al mundo laboral, trabajando como Inspectora de Patio para un colegio ubicado en la comuna de Quilicura.


"Acá en el puesto donde estoy todo se me facilita a la discapacidad que tenga. Está perfecto. Por ahora, estoy en la oficina de secretaria. Aprendí todo ya gracias a Dios. También hago lo que son matrículas. Todo lo que tiene que ver con certificados. Todo lo que tiene que ver con secretaría también lo hago. Cuando estén los niños estudiando es parte también cuidar de ellos, de que no se golpeen, que no haya cosas en el patio, que no tropiecen. En eso consiste mi trabajo", explica Guerrero.


Yo pienso que la barrera de cada persona la lleva psicológicamente. He visto personas, de verdad, con mucha discapacidad, muy diferente a la mía. Personas que no tienen nada de discapacidad y otras que son sanas y no se atreven ni siquiera salir a la esquina, como también PcD que uno las ve guerreando.

Como se explicó anteriormente, su ingreso a este trabajo se debió a su fuerte interés por volver a participar del mundo laboral, pero también a la ayuda que prestó el área de inclusión laboral del IRV: "Yo había postulado por una página hace un tiempecito, y ese CV lo tenía, pues, el IRV. Cuando ya necesitaron un vacante me llamaron. Me hicieron una entrevista, primero me la hizo IRV, después acá, luego una psicóloga. Todo perfecto", recuerda María.


CONVICCIÓN E INTERÉS TRAEN SU RECOMPENSA


Guerrero está contenta en su nuevo trabajo y asegura que "La verdad es que todo lo que he hecho me ha gustado. No tengo algo decir que no me gusta. Me ha gustado lo que he hecho y lo que me han puesto a hacer".


La verdad es que María llegó justo en un proceso donde la mayoría de la comunidad educativa se encuentra de vacaciones de verano, situación que facilitó en cierta forma su entrada. Sumado a esto, también habría que mencionar que su "jefa es muy actualizada y comprensiva. Ella mantenía más ocupada por el motivo de que estaba sola, entonces yo me abstenía un poco de andar consultando cosas. Pero sí cuando hubo tiempo le hice algunas consultas y ella me las respondió, me dio la clave de una página y ahí yo empecé a verificar y a imprimir. Aprendí muchas cosas, me adelanté", asegura Guerrero respecto a su proceso de aprendizaje laboral.


Pero más allá de realizar bien su oficio, María siente que este le contribuye personalmente, sobre todo, por su carácter y porque se le da bien el trato con los niños. Aunque, habría que mencionar que antes de entrar derechamente a su actual puesto, lo que más la impulsó fue su convicción de encontrar trabajo.


Esto se tradujo en un fuerte interés, el cual fue percibido por el preparador laboral IRV, Mauricio Villalón. Según María, "Se interesaron por mi motivación en trabajar, porque yo mantenía escribiéndole al tal Mauricio qué había pasado, qué otros documentos él necesitaba. También él vio que yo tenía interés en trabajar, entonces me iba diciendo qué necesitaba y qué documento tenía que enviar, y yo le iba cumpliendo".




Para Guerrero la inserción de las personas con discapacidad en el mundo laboral requiere comprender cuál es la barrera personal y afrontarla desde un punto de vista psicológico, esto pues, en su percepción ha conocido gente de todo tipo con niveles de discapacidad o con grados mucho más complejos que el de ella que también logran trabajar. Así como también ha visto personas "sanas" que no se atreven a dar ningún paso para avanzar.


Es así que ella señala: "Yo pienso que la barrera de cada persona la lleva psicológicamente. He visto personas, de verdad, con mucha discapacidad, muy diferente a la mía. Personas que no tienen nada de discapacidad y otras que son sanas y no se atreven ni siquiera salir a la esquina, como también PcD que uno las ve guerreando. Yo no veo ninguna barrera en el entorno. En este sentido, creo que la discapacidad es más bien mental que físico".

"La discapacidad -continúa María- se le dice así porque hay cosas que uno de verdad no es capaz de hacer por motivo de la enfermedad o de peso, en mi caso, que a uno le toque levantar. SI estamos hablando de discapacidad, uno es capaz siempre y cuando no lo dispongan a uno a correr o a levantar una pesa que uno no puede. Menos ahora que estamos en el siglo XXI. Hoy día hay muchas herramientas que nos ayudan a trabajar. Solo que, a veces, uno se niega porque, como le digo, la mentalidad de que no se es capaz".


Por esto afirma que si ella no es capaz de levantar un determinado peso, existen máquinas que pueden ayudarla, o bien, podría encargarse de otra tarea o proceso, "Todo hay que manejarlo mentalmente", dice.


Con todo, ella piensa que los procesos de inclusión laboral son importantes porque "primero, uno tiene un trabajo", pero también "Porque tenemos que ser sinceros de que el que trabaja es porque necesita y si uno no necesitaría, uno no trabajaría. Segundo, porque uno aprende muchísimo, y cada día aprendemos de los niños, jefes, auxiliares, profesores, y en particular donde estoy ahora, siento, que cada día uno aprende algo mucho más. Entonces, son cosas, que, por ejemplo, a mí me encantan".


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