Audífonos a precios justos: escuchar también es un derecho
- Andrea Zuzunaga

- hace 21 minutos
- 2 Min. de lectura
Escuchar no es un lujo. Es una necesidad básica.
Desde las conversaciones más simples hasta la posibilidad de participar activamente en el trabajo, la familia o la vida social, la audición cumple un rol central en cómo nos vinculamos con el mundo. Cuando se pierde, no solo se pierde sonido: muchas veces se pierde autonomía, confianza y presencia.

En Chile, muchas personas viven con pérdida auditiva sin acceso real a audífonos. No porque no los necesiten, sino porque no pueden pagarlos. Adultos mayores, personas con ingresos bajos o quienes viven fuera de los grandes centros urbanos enfrentan barreras que van mucho más allá de lo médico: son barreras económicas, geográficas y también culturales.
Hablar de audífonos a precios justos es hablar, directamente, del derecho al acceso a la salud.
La salud no debería depender de la capacidad de pago. Sin embargo, hoy muchas personas deben elegir entre cubrir gastos básicos o acceder a un dispositivo que podría cambiar radicalmente su calidad de vida. Y eso tiene consecuencias profundas: aislamiento social, dificultades para comunicarse, menor participación comunitaria, pérdida de independencia.
La pérdida auditiva no es solo un tema clínico. Es un tema social.
Cuando alguien no escucha bien, deja de asistir a reuniones, evita conversaciones, se retrae. Poco a poco, se va desconectando. Los audífonos pueden revertir ese proceso, pero solo si son realmente accesibles y vienen acompañados de orientación, seguimiento y apoyo.
Acercar audífonos a precios justos no es solo entregar un dispositivo. Es abrir puertas: a la conversación, a la inclusión, a la posibilidad cotidiana de poder entender y ser entendido.
También es una inversión social. Personas que escuchan mejor pueden mantenerse activas, trabajar, cuidar a otros y participar en su comunidad. Reducir barreras en salud auditiva ayuda a disminuir desigualdades y fortalece los vínculos entre las personas y la vida comunitaria.
Si creemos en una sociedad más justa, tenemos que empezar por lo básico. Y escuchar es básico.
Avanzar hacia modelos más accesibles, ya sea mediante políticas públicas, innovación social, alianzas o nuevas formas de distribución, es una forma concreta de ejercer el derecho a la salud. No como un concepto abstracto, sino como algo que se vive día a día: en una conversación familiar, en una consulta médica o en una reunión de trabajo.
Porque cuando alguien vuelve a escuchar, no solo recupera sonidos, recupera vínculos, participación y dignidad.
La salud auditiva es un derecho. Y garantizar audífonos a precios justos es una decisión concreta sobre qué tipo de sociedad queremos construir.




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