Pérdida auditiva y caídas: lo que tus oídos revelan sobre tu estabilidad al caminar
- Bastián Castillo

- 19 ene
- 3 Min. de lectura
A menudo, cuando pensamos en nuestra seguridad al caminar por la ciudad, tendemos a confiar solo en nuestra vista, ya que miramos el semáforo, pasos peatonales, desniveles del pavimento o si viene un auto a lo lejos, pero ¿sabías que nuestro sistema auditivo también nos entrega bastante información? Y es que el sistema visual depende mucho también del sistema auditivo, por ende, el trabajo en conjunto nos permite orientarnos en el espacio de mejor manera y evitar caídas durante la marcha.
La visión no es suficiente para movernos en la calle, ya que nuestros ojos tienen una limitación biológica, es decir, solo pueden percibir lo que ocurre frente a nosotros en un campo visual limitado, pero entonces ¿qué ocurre a nuestras espaldas o puntos ciegos? Y ahí es donde entra en juego nuestro sistema auditivo.
El oído humano actúa como un radar de 360 grados que nunca descansa. Gracias a que poseemos dos oídos (audición binaural), nuestro cerebro es capaz de realizar ciertos cálculos complejos en milisegundos, sabiendo así con exactitud la posición exacta, su distancia y trayectoria del objeto que se esté acercando, como por ejemplo un automóvil o una persona que nos viene hablando desde la espalda.
Al tener una pérdida auditiva, incluso si es leve, el sistema de localización espacial de nuestro oído comienza a fallar y la persona suele perder la capacidad de saber instintivamente de dónde viene un sonido. Esto obliga a la persona a detenerse y girar la cabeza constantemente para buscar la fuente de sonido con la vista, generando inseguridad, ansiedad y una respuesta tardía ante sonidos del tráfico. Por lo tanto, es sumamente importante la audición, ya que gracias a esto nos podemos anticipar a un accidente.
El equilibrio y el riesgo de caídas
Más allá de los atropellos o choques, existe otro riesgo latente asociado a la mala audición: las caídas físicas. Es común pensar que el equilibrio depende solo de las piernas o de la fuerza muscular, pero también hay otros factores, como la falta de visión o audición.
El oído interno alberga el sistema vestibular, centro de control de nuestro equilibrio. Pero hay un factor aún más decisivo: la Carga Cognitiva.
Caminar por la calle requiere coordinación. Cuando una persona no oye bien, su cerebro debe realizar un sobreesfuerzo para interpretar las pistas sonoras incompletas del ambiente ("¿Fueron pasos?", "¿Qué me gritaron?", "¿Viene un bus?"). Al destinar tantos recursos cerebrales y atención a intentar "escuchar", el cerebro sustrae recursos de otras áreas, como la coordinación motora y el equilibrio.
Por lo tanto, un cerebro que se esfuerza demasiado por oír, es un cerebro “distraído”, lo que se traduce en una marcha torpe, una menor capacidad de reacción ante un tropiezo e incluso un gran riesgo en sufrir caídas graves.
El rol del audífono
Aquí es donde la tecnología auditiva se transforma en una herramienta de seguridad personal. El uso de audífonos no tiene como único fin mejorar la conversación con sus seres queridos, sino también cumple una función crítica en restaurar la conexión con el entorno.
Los audífonos modernos ayudan a escuchar mejor las frecuencias agudas, siendo esto clave para la localización y lateralización de los sonidos. Esto permite facilitar la entrada del sonido además de reducir drásticamente la carga cognitiva, por lo tanto, el cerebro ya no tiene que luchar para oír ya que libera recursos para caminar con firmeza, mantener la postura y reaccionar ágilmente.
Conclusión
La inseguridad en la calle suele ser la primera causa por la cual muchas personas comienzan a aislarse, dejando de salir a hacer sus trámites o visitas por miedo a "no ser capaces".
Recuperar la salud auditiva es recuperar la libertad de movimiento. Es volver a caminar con la cabeza erguida, sabiendo que nuestros oídos nos alertarán de lo que nuestros ojos no ven y así evitar malos ratos o accidentes durante su andar.





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