Hipoacusia: señales, causas y por qué es clave detectarla a tiempo
- Scarlett Godoy

- hace 1 día
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La hipoacusia corresponde a una disminución parcial de la capacidad auditiva, que puede comprometer la percepción de sonidos y la comprensión del habla, afectando uno o ambos oídos. Su origen puede encontrarse en alteraciones del oído externo, medio, interno o en las vías auditivas. Entre sus manifestaciones más frecuentes se encuentran la dificultad para comprender conversaciones en ambientes ruidosos, problemas para distinguir sonidos agudos, tinnitus (zumbidos), sensación de oído tapado y confusión de palabras al recibir mensajes orales.

La detección precoz es especialmente relevante en la infancia, dado su impacto en el desarrollo del lenguaje, y los tratamientos disponibles van desde audífonos hasta implantes cocleares.
A continuación, presentamos algunos aspectos clave asociados a la pérdida auditiva:
• Compromiso cognitivo: La falta de estimulación auditiva puede acelerar procesos de deterioro cognitivo y asociarse a dificultades de memoria, atención y concentración, pudiendo incluso anticipar cuadros de demencia en etapas avanzadas.
• Impacto social: La hipoacusia no tratada suele llevar al retraimiento social, producto de las dificultades comunicativas y del temor a sentirse excluido o incomprendido.
• Relación con el equilibrio: El oído interno alberga tanto los centros de audición como los del equilibrio. Por ello, la pérdida auditiva se asocia frecuentemente con trastornos vestibulares, inestabilidad y mayor riesgo de caídas en adultos mayores.
• Consecuencias emocionales: La disminución auditiva, sumada al agotamiento por esfuerzo comunicativo y al aislamiento social, puede derivar en síntomas depresivos caracterizados por tristeza persistente, desinterés, alteraciones del sueño y cambios en el apetito.
• Prevalencia mundial: Más de 1.500 millones de personas presentan algún grado de pérdida auditiva, cerca del 20% de la población mundial.
• Predominio en la adultez mayor: Uno de cada tres adultos mayores de 60 años presenta hipoacusia, cifra que aumenta a casi la mitad en personas mayores de 75. Aunque prevalece en adultos mayores, también afecta a jóvenes por causas prevenibles, como la exposición prolongada a ruidos intensos.
• Relevancia del diagnóstico oportuno: Identificar y abordar la pérdida auditiva desde etapas tempranas favorece la comunicación, previene el aislamiento social y el deterioro cognitivo, y permite implementar soluciones como audífonos o implantes que mejoran significativamente la calidad de vida.
La pérdida auditiva va más allá de una disminución sensorial; incide en el desempeño cognitivo, el estado emocional, la movilidad y la participación social. Afortunadamente, hoy existen alternativas eficaces para su detección y manejo, desde evaluaciones periódicas hasta dispositivos auditivos avanzados.
La audición es un componente esencial del bienestar integral. Mantenerla en óptimas condiciones nos permite comunicarnos, permanecer activos y sostener vínculos significativos. Por ello, ante cualquier cambio en la percepción auditiva personal o de un ser querido, resulta fundamental consultar a un profesional y acceder a orientación especializada.




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