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Ingrid Cáceres: 2 décadas sin trabajar hasta que la inclusión laboral le dio una gran oportunidad

"Llegué como pajarito nuevo la verdad" dice Ingrid Cáceres Pérez (54), iquiqueña que hoy trabaja en Embotelladora Iquique S.A. de Coca Cola. Lo que pasa es que hace 16 años que no estaba en el mundo laboral ¿y por qué? Pues por una enfermedad muy compleja y que, lamentablemente, no tiene cura, como tampoco se conoce de manera exacta sus causas. Hablamos del síndrome de Ménière.


"Bueno, yo fui diagnosticada con el síndrome de Ménière, consiste en que me afecta el oído medio lo que me produce mareos incontrolables, vómitos, inestabilidad, no puedo mover la cabeza, no puedo abrir los ojos. Hay que tener un cuidado único porque no avisa. En cualquier momento te puede dar", explica Ingrid.


A lo que agrega: "Pero no se sabe si fueron golpes, o lo que sea. Es una enfermedad que no te avisa, en cualquier momento se produce el mareo, se te da todo vuelta. La cabeza se te da vuelta muy fuerte. Me ha dado de diferentes formas, por ejemplo, yo veo a las personas que se me mueven intermitentemente, veo a la persona como 7-8 veces".


A pesar de ser una condición difícil, se puede mantener a raya gracias a ciertos fármacos para los mareos. De todas formas, la voz de Ingrid suena feliz, contenta y con cierto reposo. Habría que considerar que desde el año 2000 ella se encuentra en esta situación, por lo que ha sido todo un proceso y de experiencia personal, pasando por distintas mentalidades y tratamientos médicos que implicaban viajes a Santiago.


Tras casi dos décadas, Ingrid por fin pudo volver a trabajar gracias al área de inclusión laboral del IRV y hoy (desde el 1 de febrero) se encuentra ocupando el puesto de Asistente Administrativo de Recursos Humanos en la citada empresa. Aunque, ciertamente, es justo señalar que el mérito también se lo lleva ella por su motivación, ganas, responsabilidad e interés. A continuación conoceremos su emocionante historia.


"ME GUSTA MUCHO AYUDAR A LA GENTE"


Si bien Ingrid trabaja en reclutamiento y selección, antes se desempeñó como secretaria ejecutiva hasta que se enfermó. Posterior a esto, estuvo sin trabajar y hoy volvió gracias a la oportunidad brindada por la mencionada compañía nortina. Ella declara que ahora es "como mi regreso al mundo laboral".


De todas formas, dice que la cuota reservada del 1% para PcD que estipula la ley de inclusión laboral, se hace muy poco: "...en Chile son pocas las empresas grandotas. Hay mucha gente con discapacidad que está muy capacitada y por el hecho de que es el 1% no alcanza".


La recuperación le tomó poco más de 16 años, constatando que "esta enfermedad me discapacitaba para trabajar. Ahora, con los medicamentos estoy estabilizada, me siento mejor, puedo trabajar pero con precaución. Yo no puedo girarme bruscamente, no me puedo agachar, por ejemplo, a veces el Excel me perjudica mucho".

Sin embargo, tal y como ella lo dice, actualmente puede desempeñarse laboralmente como cualquier trabajador. Sus tareas van desde solicitar al postulante a la empresa toda la documentación y antecedentes como AFP, previsión, correo electrónico, la toma de PCR, y luego de esto, Ingrid se apoya el proceso de contratación como tal, algo que es un poco más demoroso porque, según explica, se realiza en Arica.


Lo que más le gusta de su trabajo es la relación con los trabajadores: "me gusta mucho eso, poder ayudarlos, consultar con el personal de Arica, me gusta la relación con el personal. Me gusta mucho ayudar a las personas mayores de edad. A veces no se manejan mucho por las redes sociales e incluso a mí me costó un mundo volver a tomar el ritmo. Me gusta mucho ayudar a la gente".

Pero no es fácil ayudar la gente desde el trabajo cuando hemos estado fuera del mundo laboral por tanto tiempo. Es esto mismo lo que jugó como presión en contra de su vuelta al trabajo: "...me quedé en el pasado. Entonces estuve retomando todo lo que es computación y programas, Excel y las redes sociales. Llegué como pajarito nuevo la verdad. Me acogieron bien y la jefa, ella es muy humana, de piel, ella entiende mucho a las personas, es cercana. Ella me ha dado su apoyo incondicional".


"ME TIENE ENTUSIASMADA, ME GUSTA Y ME SIENTO AFORTUNADA"


Ingrid cuenta que para llevar a cabo su trabajo no fue necesario ningún ajuste razonable, ya sea material o de horarios, por ejemplo: "Tengo el horario de cualquier trabajador. Me he mandado algunos condoros, pero es inevitable (ríe). Se me ha olvidado hacer una llamada o ingresar un dato. Me gusta la pega, me gusta el tema de reclutamiento de personal, eso de llamar y decir que ha sido aceptado. Porque hay un proceso, un examen psicológico, una entrevista, y más".


Es toda una gran contribución lo que este trabajo le da a Ingrid. Como ha quedado de manifiesto en otras entrevistas realizadas por el IRV, una ocupación laboral es un aporte en términos emocionales y de autonomía. Así es que se siente ella: "Me tiene entusiasmada, porque me gusta y me siento afortunada. Trabajar en Coca Cola, en una empresa de consumo masivo, y yo trabajar ahí después de 17 años de no haberlo hecho... Me siento afortunada. Me gusta solucionar los problemas y si yo no lo sé, llamar a Arica y así hablar con la encargada".


Respecto al apoyo que prestó IRV Ingrid tiene muchísimas palabras de agradecimiento, sobre todo, a Ángel e Indira, ambos preparadores laborales del área de inclusión homónima. Cuenta que los dos estuvieron pendientes de su situación y que la llamaban para decirle que no había "salido nada aún" y que "cualquier cosa me iban a llamar". Ingrid, incluso, -hay que decirlo- había perdido un poco la esperanza de que resultara el proceso, hasta que un día "Indira me llama y me dice que se van a comunicar conmigo y que ella va a estar ahí acompañándome en la entrevista". Una frase que recuerda mucho Ingrid que le decía Indira es "No la vamos a dejar sola, vamos a estar con usted".


"De parte de Indira y Ángel muy bien, muy agradecida, súper buena. Ojalá que muchas personas con discapacidad que es profesional tengan la oportunidad por IRV. Porque hay gente muy discapacitada que lamentablemente no son considerados para los trabajos. El 1% para una empresa de 100 trabajadores es muy poco, no se hace nada", insiste Ingrid.


"NO CREO QUE ME DEJEN PORQUE SOY DISCAPACITADA"


¿Usted cree que actualmente en Chile hay barreras para que las personas con discapacidad puedan trabajar? le preguntamos a Ingrid, a lo que responde: "Sí, las hay, porque, creo que hay discriminación. Un joven que está en silla de ruedas o le falta una manito y no le dan la pega, pero es un joven que estudió en la universidad quizá, ingeniero, contador, auditor, y tienen miedo de contratarlo, por su tema. Pero son gente normal e inteligente que aprobó una carrera. Hay dificultades para la gente con discapacidad".


Pero Ingrid logró pasar esta barrera y encontrar un trabajo tras 16 años de inactividad laboral. No fue fácil, de hecho, ella dice "a mí me costó", sin embargo, lo pudo hacer. Esto no quiere decir que el miedo o la aprehensión por la propia discapacidad se disipe, sino al contrario: "Cuando a mí se me presentó la oportunidad de trabajar en esta empresa, llamamos, me hicieron todos los contactos IRV y la entrevista igual uno va con el susto de que ´no creo que me dejen porque soy discapacitada´.


"Con ese temor -continúa- Pero cuando vive las capacidades, se ha esforzado igual que cualquier persona, debe tener la fe de que sí hay gente que te va a tomar en cuenta, valorar a pesar de que estás en silla de ruedas o con muletas, o síndrome como lo tengo yo. Echar para adelante nomás. La esperanza es lo último que se pierde".

"Otro punto importante -prosigue- para las personas creyentes es creer en Dios y que nos va a ayudar. Ojalá que el Gobierno reconsidere dar más oportunidades. Pueden ser hasta más profesionales, responsables con su trabajo, de asistir y no enfermarse. Porque hay gente que inventa enfermedades. Cuando me entrevistaron para este trabajo me preguntaron ´Qué cualidades tienes tú´ y yo le dije ´Mi cualidad es que yo soy muy responsable, yo voy a trabajar con viento, lluvia y marea´. No me gusta andar faltando ni diciendo mentiras de que estoy enferma. Tiene que ser mucho para no ir", termina por reflexionar Ingrid.


Ella no quiere despedirse sin dar un mensaje final a toda la comunidad del IRV: "Agradecer a IRV por la preocupación porque realmente Indira es muy preocupada, pendiente, me aconseja. Ella me dijo: ´Cualquier cosa me llama y ahí voy a estar´. Ángel, el psicólogo, también, muy de piel, muy cercano. No por ser discapacitado nos miraba así como si no fuera a hablar. Gracias para Mauricio también. En verdad gracias a toda la comunidad del IRV. Besos y abrazos para todos ellos".

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