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Se cayó en una calle de Viña del Mar y ahora le cuesta moverse: El testimonio de María Karger

María Karger Valenzuela (63) es una vecina de la comuna de Viña del Mar, región de Valparaíso. El 22 de julio ella sufrió un accidente en la vía pública de la ciudad jardín, en una fecha que había liberación de cuarentena y muchas personas atiborraban las galerías céntricas de la ciudad costera.


"Iba caminando por la calle Villanelo, venía saliendo de una galería que hay ahí. Habían liberado la cuarentena, entonces había harta gente. La calle Villanelo por ese lado es muy estrecha, hay un árbol y ahí está como hundido y no me fijé y me caí, se me fue el pie contra el agujero cerca del árbol. Me caí y no sé cómo fue la cosa, la cuestión es que me fracturé el pie. Esto fue el 22 de julio y recién a mediados de octubre pude caminar normalmente. Me duró harto", cuenta Karger.


Fue a raíz de esta situación que comenzó un proceso de rehabilitación en la zona afectada, tras la cual, la profesional a cargo logró notar otra situación riesgosa en su columna, derivándola a nuevamente una terapia kinesiológica. Y ahí fue que María asistió a la Rehabilitación IRV.



Este problema en su columna no es nuevo. María cuenta que desde que ella tiene 20 años de edad aproximadamente le ocurre. Con idas y venidas, por supuesto: "Bueno, el problema lo tengo desde hace muchos años. Desde, alrededor, los 20 años. Me hicieron la kinesiología para el pie, me vio que tenía problemas con el equilibrio y ella me derivó para que me hicieran sesiones de kine en la columna".

"A raíz de la fractura notó la columna. -continúa explicando-. Lo tengo hace muchos años, me han hecho tratamientos. En la columna tengo artrosis, condiloartrosis, esclerosis, dos vértebras las tengo rotadas y pegadas. Hasta el momento que me hice la radiografía que fue hace como 5 años; tendría que verme de nuevo con otro médico especialista en su columna", finaliza de describir su dura afección.


UNA ENFERMEDAD QUE TRASCIENDE EN LA VIDA


Actualmente, María Karger es jubilada, pero trabajó 27 años en el Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar. De hecho, su situación en la columna la llevó a tomar esta decisión laboral apenas cumplió la edad legal: "Me retiré a los 60 años por eso precisamente. Tenía pérdida de fuerza en los brazos. Viene con harto dolor, pero yo ahí me lo aguanto o tomo paracetamol de repente", expresa Karger.


Para su día a día ella cuenta con el apoyo de una hermana y dos sobrinos, quienes cooperan para que María no deba realizar movimientos que acarreen fuerza. Hablamos de tareas sumamente cotidianas, como: "Me cuesta tender la ropa, hacer la cama, si paso mucho la aspiradora también me duele. Fuerza de cualquier tipo. Correr muebles, por ejemplo, no puedo. Cualquier esfuerzo aunque sea pequeño para mí significa mucho problema, no como los demás. Estar mucho agachada o a veces no me puedo parar", dice ella.


Doña María señala que hoy ha vuelto un poco más el dolor debido a un problema hormonal que la hizo subir de peso, haciendo que se acentúen algunas condiciones en su columna, sin embargo, lo que más la aqueja es su zona cervical: "No puedo hacer movimientos bruscos y me afecta los brazos y hombros".


Además de la terapia de rehabilitación una manera de atenuar sus dolores ha sido el Reiki, aunque ahora último lo ha debido dejar por otras razones.


MEJORANDO SU CALIDAD DE VIDA


Entre septiembre y octubre de este año María tuvo su rehabilitación IRV a domicilio. Hoy, expresa sentirse mucho mejor y con más seguridad para caminar: "Me hizo bien. En general, en los movimientos. Además, me había caído entonces me sirvió. Lo que pasa es que tengo pie plano y no sé por qué me caigo. Tengo que fijarme bien ese aspecto que es caminar".


Al mismo tiempo, declara que se percibe con mayor fluidez en sus movimientos y que -seguramente un aspecto crucial- tiene "menos dolor". Con todo, ella apreció la terapia en términos de la calidad profesional, responsabilidad y atención cordial. Al ser consultada si recomendaría el servicio responde: "Sí, de todas maneras. Me pareció súper buena. En todo, Felipe, el kinesiólogo, es súper atento, el joven que vino a hacerme la terapia también. Es amoroso y muy bueno en cuanto al aspecto profesional, puntual. Todo bien con él. La responsabilidad, todo".


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