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Desafíos para inclusión laboral durante la pandemia del COVID-19


Las medidas implementadas por los gobiernos en todo el mundo en respuesta a la escalada del COVID-19 a nivel global ha generado un impacto significativo para todos.


Las políticas de cuarentena y distanciamiento social han llevado a que las personas pasen la mayor parte del tiempo confinadas en sus hogares, saliendo solo para aquello que es esencial y teniendo que confiar hoy más que nunca en las plataformas digitales y servicios a domicilios para desarrollar sus actividades cotidianas.


Sin embargo, a medida que se desarrolla la pandemia, es necesario comprender los impactos tanto positivos como negativos que estos cambios pueden traer a las personas en situación de discapacidad.


Barreras digitales en un mundo de distancia física.


Algunos de estos cambios tienen el potencial de mejorar sustancialmente la accesibilidad al trabajo, educación y otros servicios gracias a las facilidades que ofrece está nueva modalidad a distancia. No obstante, globalmente ha surgido preocupación en cómo la pandemia podría exacerbar la ya actual desigualdad social.


La mayoría de los servicios que están siendo utilizados de forma masiva son dependientes de la disponibilidad de una conectividad digital, provocando una desventaja considerable a aquellas personas que tienen un menor acceso a estas tecnologías, especialmente en países de bajo y medianos ingresos.


De manera que la rápida aplicación de medidas de trabajo y educación a distancia ha despertado la frustración de las personas con discapacidad, quienes ya antes de la llegada de la actual crisis sanitaria, no contaban con los "ajustes razonables" debido a que a menudo no se consideraban factibles, pese a los beneficios que estos podían tener para satisfacer diversas necesidades.


Condiciones precarias durante el aislamiento social.


Existe la suposición de que todas las personas tendrían los recursos económicos suficientes para realizar las adaptaciones necesarias a su vivienda mientras se encuentran confinadas.

Estamos viendo que se espera que los hogares se conviertan en guarderías, escuelas y espacios de trabajo en muy poco tiempo, asumiendo que las personas tengan el espacio y el equipo para hacerlo, así como la capacidad de equilibrar las demandas de trabajo, aprendizaje y cuidado.


A pesar de ello, la evidencia nos indica que esto podría ser sumamente desafiante para las personas con discapacidad, debido a que estadísticamente tienen mayor probabilidad de encontrarse en vulnerabilidad social, por lo que generalmente poseen peores condiciones de vivienda y menor posibilidades de realizar estas adaptaciones. En tanto, el COVID-19 aumentaría la relación entre pobreza y discapacidad.


Cuando miramos al futuro tenemos que considerar el legado que la pandemia va a tener en la sociedad. Es fundamental que la introducción de nuevas políticas en respuesta a la emergencia no se traduzca en un aumento de la desigualdad, la cual, al no atender las diversas necesidades de nuestra población mundial, posiblemente deje a algunas personas con discapacidad en una peor situación que antes.

El objetivo final para todos nosotros debería ser visualizar oportunidades dentro de los desafíos para desarrollar nuevas formas de trabajo, de educación y prácticas sociales, para así asegurar una comunidad más inclusiva.


La experiencia adquirida a lo largo de la pandemia también podría enseñarnos cómo el hecho de escuchar e incorporar requerimientos de las personas con discapacidad en "tiempos no pandémicos" podría permitirnos crear sistemas que beneficien a todos, sean más sensibles para potenciales tiempos de crisis y contemplen la aplicación del diseño inclusivo, tanto del espacio físico como digital.

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