El valor de una buena conversación: cómo la audición protege tu vida social
- Bastián Castillo

- hace 9 horas
- 3 min de lectura
En la vida, pocas cosas son tan reconfortante como sentarse alrededor de una mesa con una taza de café junto a tu familia o un grupo de amigos. Es en esos espacios donde la conexión realmente sucede, ya que se intercambian ideas, anécdotas, se debate sobre las noticias del día a día, recordamos viejos tiempos y sobre todo, nos reímos junto a nuestros seres queridos. El sentarse a tomar una simple taza de café es un ritual social vital.
Mantener vínculos sociales activos está directamente relacionado con un cerebro más ágil, un estado de ánimo más positivo y una mayor longevidad. Sin embargo, para que esta conexión fluya de manera natural, dependemos de un sentido que muchas veces damos por sentado hasta que comienza a fallar: Nuestra audición.
Cuando nuestro sistema auditivo funciona a la perfección, nuestro cerebro procesa las ondas sonoras con el objetivo de enfocarnos en las voces de nuestros familiares que están al frente, incluso si hay ruido ambiental o muchas personas conversando al mismo tiempo. Pero ¿qué ocurre cuando nuestra audición comienza a fallar?
Al principio, las personas no suelen darse cuenta de la baja auditiva, sino que su familia o gente cercana logran detectar ciertos cambios auditivos de forma gradual, sobre todo en conversaciones en sobremesa, ya que notan la dificultad que tienen al entender ciertas palabras, más aún si el ambiente es ruidoso.
Es muy común escuchar en la consulta frases como: "Yo escucho bien, pero no entiendo lo que me dicen". Esta dificultad se magnifica en reuniones familiares, almuerzos o juntas con amigos. Y es que claro, el sistema auditivo sano tiene la capacidad para poder filtrar el ruido de fondo y concentrarse en las voces de las personas, pero ya cuando hay un daño, ocurre todo lo contrario.
El impacto social de no escuchar bien
Al momento de que la persona se da cuenta que su audición no es la misma de antes y nota las dificultades que tiene durante las conversaciones, les genera un costo tanto emocional como psicológico profundo, ya que el hecho de seguir una conversación les exige un gran esfuerzo mental, por lo tanto, la fatiga llega rápidamente.
En este punto es donde notamos un cambio de comportamiento en nuestros seres queridos, y son los siguientes:
- El silencio: La persona mayor que antes era el alma de la fiesta, de pronto se queda callado durante el almuerzo, asintiendo con la cabeza y regalando sonrisas, sin saber realmente de qué se está hablando.
- La evasión: Empiezan a rechazar invitaciones, ya que prefieren quedarse en casa leyendo o viendo televisión en lugar de asistir a ese cumpleaños familiar o a un encuentro social con sus amigos. La excusa suele ser el cansancio, pero la realidad es la frustración de sentirse aislados estando rodeados de gente.
- El miedo a equivocarse: El temor a responder algo sin sentido, pedir repetir palabras o frases y ser objeto de burlas genera una gran inseguridad.
Por lo tanto la pérdida auditiva no tratada se convierte en una barrera invisible. Aísla a las personas, disminuye su autoestima y, tristemente, los empuja hacia la soledad.
Recuperar la audición es recuperar la identidad social
Tratar la pérdida auditiva y dar el paso hacia la rehabilitación no se trata simplemente de "escuchar sonidos más fuertes". Se trata de algo mucho más humano y profundo, ya que, al adaptar audífonos y comenzar un proceso de rehabilitación, estamos reconstruyendo puentes de comunicación y gracias a esto podemos mejorar la calidad de vida de los usuarios.
Recuperar la audición gracias a los audífonos significa:
- Recuperar interacciones sociales: Entender las conversaciones durante las cenas familiares o con amigos.
- Recuperar tu independencia: Gracias a esto, el realizar actividades cotidianas como el simple hecho de salir a comprar ya no suele ser una tortura.
- Mejorar la calidad de vida: Claramente al escuchar mejor, recuperar nuestra independencia y volver a conectar con nuestra gente, hace que nuestro estado de ánimo mejore.





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