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¿Por qué los audífonos necesitan un proceso de adaptación?

Cuando una persona comienza a usar audífonos, suele esperar un cambio inmediato: escuchar perfectamente desde el primer momento. Sin embargo, la adaptación auditiva es un proceso que involucra mucho más que los oídos.


Los audífonos amplifican los sonidos, pero es el cerebro quien debe aprender nuevamente a interpretarlos. Por eso, los primeros días pueden sentirse diferentes e incluso un poco abrumadores.


La buena noticia es que esto es completamente esperado y forma parte del proceso de recuperación auditiva.


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El oído capta los sonidos, pero el cerebro les da significado

La audición no termina cuando el sonido entra al oído. Una parte fundamental ocurre en el cerebro, donde las señales son interpretadas y clasificadas.


Cuando existe una pérdida auditiva durante meses o años, el cerebro deja de recibir cierta información sonora y comienza a adaptarse a ese nuevo escenario. Como consecuencia, algunos sonidos cotidianos dejan de formar parte de la experiencia diaria.


Al usar audífonos, esa información vuelve a llegar y el cerebro debe reorganizarse para procesarla nuevamente de manera eficiente.


¿Qué es la adaptación neuroauditiva?

La adaptación neuroauditiva es el proceso mediante el cual el cerebro vuelve a entrenarse para reconocer, interpretar y priorizar los sonidos que había dejado de escuchar.


Este proceso ocurre gracias a la neuroplasticidad, la capacidad que tiene el cerebro para modificar sus conexiones y adaptarse a nuevos estímulos a lo largo de la vida.


No significa que exista un problema con los audífonos. Al contrario, indica que el cerebro está recibiendo nuevamente información que necesita aprender a gestionar.


¿Por qué ahora escucho ruidos que antes no notaba?

Es posible que notes sonidos como: el roce de la ropa, el tic-tac del reloj, el teclado del computador, sonido del refrigerador funcionando, el sonido del ventilador o el aire acondicionado, los pasos sobre el piso, el sonido de las llaves, etc.


Estos sonidos siempre estuvieron presentes. La diferencia es que, debido a la pérdida auditiva, el cerebro había dejado de recibirlos y, por lo tanto, también dejó de filtrarlos automáticamente.

Con el uso de los audífonos, vuelven a formar parte del paisaje sonoro y el cerebro necesita tiempo para decidir cuáles son relevantes y cuáles puede volver a ignorar.


Piensa en tu cerebro como si fuera un gimnasio

Imagina que una persona deja de ejercitar un músculo durante varios años. Cuando vuelve al gimnasio, no recupera toda su fuerza en un solo día. Necesita entrenamiento constante para fortalecer nuevamente ese músculo y con la audición ocurre algo muy similar.


El cerebro ha estado "desentrenado" para procesar ciertos sonidos. Cada día que utilizas tus audífonos es como una nueva sesión de entrenamiento que ayuda a mejorar la capacidad de escuchar, comprender conversaciones y reducir la percepción del ruido de fondo.


Consejos para facilitar la adaptación

Si acabas de comenzar a usar audífonos, estos hábitos pueden ayudarte:

  • Utilízalos todos los días.

  • Aumenta progresivamente las horas de uso si así lo indica tu especialista.

  • Comienza en ambientes tranquilos antes de exponerte a lugares muy ruidosos.

  • Asiste a los controles programados para realizar los ajustes necesarios.

  • Ten paciencia: el entrenamiento ocurre poco a poco.

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