Isabel Álvarez: "No solo tratan la parte física, sino que el corazón y el alma a uno".

Existen personas que al conocerlas nos preguntamos: "¿Cómo lo hace?, ¿Cómo logra sobrellevar tal situación?". Isabel Álvarez Torres conforma parte de este grupo de individuos, que nos dejan con la boca cerrada cuando relatan su vida, infundiéndonos un profundo respeto. Es imposible no sentir empatía cuando la entrega de alguien es total, como el caso de Álvarez. Más aun: es altamente probable que luego de pasar por esta entrevista tengas otra perspectiva que te permita valorizar aspectos, como tu capacidad de movimiento, que quizá antes ni siquiera considerabas.


Isabel es una viñamarina dueña de casa que está 100% dedicada al cuidado de su esposo, Manuel Núñez Ortiz (60). Él es beneficiario del Área de Rehabilitación Comunitaria (ARC) del IRV, pues, al momento de iniciar la terapia, se encontraba en calidad de postrado producto de un accidente cerebrovascular (ACV). El recuerdo, pese a lo doloroso que puede llegar a ser, es sumamente exacto por parte de Isabel:


- Mi esposo hace 2 años sufrió un ACV y quedó en calidad de postrado. Su lado derecho no funcionaba nada. Nosotros quedamos en terapia, y cuando empezó lo de la pandemia suspendieron todo. Mi esposo empezó a atrofiarse a querer siempre quedarse en la cama, porque le dolía mucho su pierna. Tenía absolutamente recogido la pierna y el brazo. El brazo no lo despegaba, teníamos que hacer mucho para poder levantárselo, y la pierna la tenía absolutamente doblada, tanto así que yo le ponía unos pesos en la noche para ver si se le estiraba su piernita. Y a raíz de eso, empecé a buscar y encontré la publicación y llamé. Y vinieron a verlo, a evaluarlo (Del IRV).


Isabel no solo habla por él, sino también por ella, porque la enfermedad los ha tocado de distinta forma a los dos:

- (...) Pero por eso obviamente él no puede hablar, aparte de tener problemas de movilidad, tiene problemas de comunicación porque él no habla él balbucea. Dice palabras. Obviamente con el tiempo hemos ido logrando palabras, pero tampoco tenemos la seguridad de que entienda todo perfectamente. Por eso generalmente, todo lo que hay que hacer con él soy yo la que respondo.


A raíz de esta situación, Isabel tomó contacto con el IRV, específicamente con el ARC y su programa de atención kinesiológica a domicilio, una iniciativa que ha podido colaborar tremendamente en la vida de ella y de Manuel.


UNA NUEVA VIDA

Corría el año 2010. Manuel trabajaba como aseador en un edificio ubicado en Viña del Mar, cuando súbitamente uno de esos días sufrió un ACV que fue isquémico. No tuvo daño físico, pero de todas formas inició una breve terapia. Según rememora Isabel, esto se debió a que él tenía hipertensión, enfermedad que a su vez fue descubierta por exámenes efectuados a raíz de otra: artritis reactiva. Pero hubo un problema:


- Él hace muchos años que sufre de hipertensión. Se la descubrieron a raíz de una enfermedad de base que él tiene, una artritis reactiva. Ahí le descubrieron una hipertensión que la verdad es que fue súper mal tratada no por los médicos sino que por él. Él se tomó los medicamentos mientras nosotros se los dábamos, pero ya obviamente cuando nos cansamos porque él siempre ponía ´peros´ y todo, lo dejamos ahí con los medicamentos. Y no se los tomaba entonces le vino el primer accidente cerebrovascular que fue isquémico. Y ahí estuvo un año en terapia pero no sufrió daño físico. Esto fue en el 2010 y en el 2019 sufrió el segundo accidente cerebrovascular y ahí ya quedó muy mal. Ahí quedó en calidad de postrado.


Si la gente tiene la posibilidad y la necesidad de atenderse con ustedes como ONG que lo hagan porque es maravilloso, porque no solo tratan la parte física, sino que son capaces de tratarle el corazón y el alma a uno, Isabel Álvarez.

Sin embargo, esto sería solo el comienzo, porque una vez que Manuel vuelve a casa se da inicio a toda una nueva y dura etapa, que es el cuidado diario. Ahí es cuando Isabel decide volcarse totalmente a ocuparse de él, donde dice haber recibido apoyo, fundamentalmente al principio, y donde marca los límites sanitarios para las visitas producto del riesgo de contagio de COVID:


- El apoyo siempre está en la primera etapa, cuando él estuvo mal y grave, como que siempre ha estado, pero después ya llega a la casa la gente cree que él se mejoró. Y la verdad es que no es así porque ahí es donde empieza la etapa más dura. Y bueno, yo decidí dedicarme a cuidarlo. Y así ha sido hasta ahora. Obviamente que con hartos problemas. Por esto de la pandemia visitas no le permito yo porque me he preocupado tanto de su estado que aún no voy a permitir que porque él reciba visitas se contagie de algo. Entonces igual he sido un poco hermética en ese sentido.

El absoluto compromiso de Isabel como cuidadora implicó suspender otras actividades de su vida, como por ejemplo, trabajar como peluquera -su profesión- y e