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Enfermedades respiratorias: Tomemos consciencia y usemos correctamente el inhalador

¿Sabías que muchas personas que usan inhalador lo hacen incorrectamente? Así es. Pese a que pueda considerarse simple de utilizar posee una serie de pasos, que no son muchos, pero indispensables para que surja el efecto deseado. Sin embargo, antes de entrar de lleno en esta materia debemos comprender y contextualizar por qué lo necesitamos, y de hecho, valorizar su empleo, sobre todo, dada la emergencia en salud que atravesamos producto de la pandemia por COVID-19.


Actualmente, nos enfermamos y de manera automática pensamos que se trata de COVID. Esto suele ocurrir porque este virus al ser respiratorio puede compartir cierta sintomatología con otras afecciones de esta índole. De todas formas, ya sabemos exactamente cuáles son los síntomas del COVID-19 y los médicos pueden enfocarse en un correcto tratamiento.


Lo cierto es que las enfermedades respiratorias son “Cualquier condición o afección que afecta al sistema respiratorio”. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que 235 millones de personas poseen diagnóstico de Asma Bronquial y a su vez 64 millones padecen Enfermedades Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), coronándose ambas como las más prevalentes a nivel global. Además, esta entidad señala que anualmente fallecen en todo el mundo cerca de 4 millones de personas a causa de estas, pero de carácter crónico; entre todas las enfermedades el EPOC lidera la lista como la mayor causa de decesos al año.

Nuestro país no está exento de esta realidad, pues en Chile las enfermedades respiratorias significan una cantidad no menor de recursos públicos. En el caso de la población infantil las enfermedades respiratorias constituyen el principal motivo de consulta en atención primaria, tanto a nivel ambulatorio como a nivel de urgencia, llegando a un 60% del total de consultas. En el caso de la población adulta y adulta mayor las enfermedades respiratorias son un motivo importante de consulta y tratamiento en el sistema de salud, principalmente en la población de tercera edad, siendo las patologías más significativas la neumonía y la EPOC, ambas partes de las Garantías Explicitas de Salud (GES) del Ministerio de Salud.


Las causas de las enfermedades respiratorias pueden provenir por un virus, como el SARS COV 2, una bacteria, como la que produce la neumonía, o bien, la coexistencia de ambas en ambientes con altos niveles de contaminación. Al mismo tiempo, siempre es necesario recordar que existen factores de riesgo que nos hacen más proclives a contraerlas, como tabaquismo (activos o pasivos), enfermedades crónicas, exposición a agentes irritantes o nocivos, y reflujo gastro esofágico.


Ahora bien, dentro de los síntomas más comunes de las patologías respiratorias tenemos los siguientes:

  • Tos

  • Sibilancias o silbidos en el pecho

  • Fiebre

  • Secreciones (flemas)

  • Fatiga y dificultad para respirar

  • Rinitis

  • Estornudos

  • Picor de nariz


INHALADORES: UNA BRILLANTE SOLUCIÓN


En el contexto del tratamiento existen variadas opciones. Hoy nos fijaremos, como mencionamos al comienzo de la nota, en los inhaladores o broncodilatadores. Básicamente, estos son dispositivos que por vía oral permiten el paso de un medicamento atomizado en pequeñas gotas con destino final a los bronquios y pulmones. La finalidad de esto es que el medicamento adquiera un efecto localizado y rápido en comparación a su administración por otra vía. Además, al ser una dosis medida permite disminuir significativamente las posibilidades de efectos adversos.

En este sentido, los inhaladores suelen convertirse en el tratamiento preferente para patologías como el asma bronquial y el EPOC, además de serlo para emergencias: esta herramienta dilata las vías respiratorias, facilita el paso del aire y también puede operar como un antinflamatorio.


Es importante mencionar que los inhaladores son siempre recetados con un espaciador (conducto plástico transparente que se acopla), cuya función es generar desaceleración en las partículas del medicamento, permitiendo que este decante suavemente a través de las vías respiratorias, evitando así que el medicamento quede impactado en el fondo de la faringe.

La gran debilidad de la vía de administración por inhalación es que dependen demasiado del usuario, es decir, si este lo usa de manera incorrecta, su efecto se vuelve casi nulo. Entonces ¿Cómo deberíamos emplearlo?


A continuación, te damos las instrucciones básicas de cómo se utilizan correctamente los inhaladores:

1) Preparación del dispositivo: Agitar el medicamento y acoplar al espaciador. Considerar siempre que la aplicación se hace en posición sentado.

2) Respiración durante la aplicación: Expulsar todo el aire y seguidamente hacer una inhalación profunda, la cual debe ser lenta y sostenida hasta llenar completamente los pulmones. Este paso puede variar, en el caso de los lactantes, para los cuales es importante sostener el espaciador y asegurar la buena adherencia de la mascarilla a la cara, al momento de aplicar el inhalador se debe sostener el espaciador por 10 a 15 segundos y después retirar.

3) Aguantar la respiración: Esto durante mínimo 10 segundos cuando se complete la inhalación.


Cuando se requiera una segunda dosis: Hay que esperar entre 30 y 60 segundos respirando normalmente antes de repetir los pasos anteriores.


El inhalador puede salvar vidas, sobre todo, en el contexto en el que nos desenvolvemos actualmente de pandemia, donde nos enfrentamos a una enfermedad de carácter respiratorio. Hoy, cientos de personas que tuvieron el virus por COVID-19 y lograron sobrevivirlo, pueden haber desarrollado secuelas respiratorias importantes, por lo que le inhalador ha tomado un rol preponderante en este sentido.

Por esta razón es tan de vital importancia que como sociedad tomemos consciencia no solo del virus como tal, sino también de un correcto uso del inhalador, pues si nos equivocamos en su empleo no estaremos contribuyendo a nuestra salud.

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