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Problemáticas de la hipoacusia en la vida diaria

Hablar por teléfono, ver televisión, manejar un vehículo o cruzar la calle: cada una de estas acciones forma parte de las actividades que realizamos diariamente y son necesarias para que, como individuos, podamos vivir de forma independiente insertos en la comunidad.


Estas se denominan Actividades de la Vida Diaria (AVD) y corresponden a un conjunto de quehaceres necesarios para el autocuidado y el desempeño cotidiano. Podemos dividirlas en dos categorías:

- Actividades básicas, en las que se destacan movimiento, la alimentación, la higiene y cuidado personal, entre otras ocupaciones vitales.




- Actividades instrumentales, que corresponden a aquellas que requieren un mayor uso de habilidades cognitivas y organizacionales, por ejemplo, el transporte, ir de compras, el manejo de dinero, la comunicación, etc.




La realización de estas permite desarrollar autonomía, sentirse seguro y participar activamente en la sociedad. Sin embargo, para poder llevarlas a cabo de forma correcta es fundamental presentar un óptimo funcionamiento sensorial, físico y cognitivo.


Como hemos abordado en publicaciones anteriores, la pérdida auditiva se encuentra dentro de los déficits sensoriales más frecuentes en personas mayores. Aunque, no a todos les aflige por igual, pues el impacto de esta alteración sensorial dependerá de diversos factores, entre los que se encuentran el inicio (temprano o tardío), progresión (rápida o gradual), grado de pérdida y factores psicoemocionales.


Cuando la pérdida auditiva no es tratada a tiempo puede conducir a una disminución en los dominios que son importantes para la comunicación dentro de los que se encuentran el funcionamiento cognitivo, generando disminución de la velocidad con la que se procesa la información, en la memoria de trabajo -esencial para manipular datos en el momento- y en el funcionamiento ejecutivo, que nos permite organizar y planificar. Lo que conllevará problemas para procesar instrucciones, enlentecimiento en la comprensión y problemas de atención.


Además del posible deterioro cognitivo, estudios recientes han asociado que la pérdida de audición en personas mayores se encuentra relacionada con una función física deficiente, afectando actividades básicas, como por ejemplo, caminar, y también actividades instrumentales, como hablar por teléfono.


Otras de las dificultades que puede generarse en el hogar son los problemas para escuchar cuando un familiar le está conversando o, en la hora de comer, si hay muchas personas hablando al mismo tiempo. Esto trae como consecuencia que el individuo con pérdida auditiva se reste de participar de las interacciones comunicativas. También, al momento de realizar trámites, puede presentarse dificultad para entender lo que la otra persona le está indicando o identificar los sonidos al momento de cruzar la calle. Cada una de estas situaciones, gatilla que la persona con pérdida auditiva dependa de un acompañante para poder realizar actividades que antes hacía de forma independiente.


Esta disminución de la autosuficiencia puede contribuir a limitaciones en la realización y participación de actividades que, sumado a las dificultades comunicativas, pueden provocar sentimientos de soledad, aislamiento y frustración.


¿QUÉ HACER? LAS SOLUCIONES AUDITIVAS IRV


Sin embargo, existen diversas formas de abordar esto para evitar consecuencias negativas. Es importante centrarse en cómo la pérdida auditiva puede afectar la funcionalidad y participación de actividades cotidianas y tratar estos aspectos en conjunto. La rehabilitación audiológica no solo se trata de la adaptación de ayudas como audífonos, sino que consiste en adoptar un enfoque holístico, donde se deben incluir el manejo de las habilidades generales de comunicación, abordar los aspectos psicológicos de la pérdida auditiva, la educación de familiares y personas cercanas por parte de los profesionales del área.


En nuestro centro auditivo, siempre recomendamos tanto a los usuarios como a sus familiares adoptar ciertas pautas para mejorar la comunicación y evitar las consecuencias negativas que puede acarrear tener una pérdida auditiva.

Lo principal es que, para lograr una comunicación efectiva, se requiere del esfuerzo de todos los participantes involucrados en la conversación. Cuando queremos comunicarnos con un familiar o una persona que presente pérdida auditiva es importante utilizar estrategias como hablar de frente, con claridad y despacio. Muchas veces no es necesario elevar la intensidad de la voz, puesto que algunas personas son muy sensibles a los sonidos fuertes, además de que gritar distorsiona los sonidos del habla y puede dificultar el entendimiento del mensaje, por ello es más recomendable modular y apoyarse del lenguaje no verbal.

Cuando nos encontremos en lugares con mucho ruido de fondo, como la calle o reuniones familiares, es importante que trate de minimizar los sonidos del entorno, ya sea buscando un lugar silencioso para poder conversar o tomar turnos al hablar. Es importante hacer partícipe de la interacción a la persona con dificultades auditivas, esto mejorará su interés en interactuar y evitará que opte por el aislamiento social.


También es importante que, si participaremos como acompañante, le permitamos a la persona con pérdida auditiva realizar las actividades, por ejemplo, tramites bancarios o compras, de forma independiente y solamente ser un apoyo en momentos en que presente mayor dificultad. Esto permitirá que la persona siga sintiéndose autónoma y funcional.


Recuerde que ante cualquier sospecha de cambio en el estado auditivo puede contactarse con nuestro Centro auditivo IRV en donde usted puede solicitar su Chequeo Auditivo de forma gratuita.


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