Pedro Quiroga tras rehabilitación: "He podido volver a hacer senderismo"

Pedro Hernán Quiroga Apablaza (62) es un vecino de Cerro Los Placeres de Valparaíso y tiene un hobby que lo ha mantenido activo durante años: el senderismo. Conoce la quinta región al revés y al derecho en cuanto a sitios naturales para realizar trekking. Ha ido a cerro El Mauco, La Campana y el Parque Andino Juncal, entre otros lugares.


Para él, esta actividad le permite mantener un cierto nivel de serenidad, pues considera que se trata de una forma de terapia mental donde uno bota el estrés acumulado en el día a día. Podríamos decir entonces que es una forma de vida más que una simple afición. El senderismo lo ha acompañado durante años y cuando lo entrevistamos conversando acerca de este tema se nota en su voz la pasión de quien está sumergido en lo que en verdad lo motiva: logra transmitir en su interlocutor esta energía pese a que a uno quizá no le interese demasiado este "pasatiempos".


Sin embargo, desde hace un tiempo Pedro empezó a percibir un dolor extraño en su pie derecho, que con el pasar de los meses se fue acentuando hasta que un buen día era insoportable. Tuvo que tomar una difícil decisión: dejar el senderismo:


- ¿Qué fue lo que pasó, Pedro?

- Tobillo inestable. Los ligamentos del tobillo están mal y eso tenía que tener un fortalecimiento de las piernas para no tener mayores problemas. Como a mí lo que me gusta hacer es senderismo, eso me dificulta subir los cerros porque se me pueden cortar esos ligamentos. Por eso me mandaron a hacer 30 sesiones.

- ¿Pero este problema le surgió a partir del mismo senderismo?

- Exacto. Esto es acumulativo de todas las veces que he tenido algún esguince. Uno no se da cuenta y lo deja pasar nomás.


Esto llevó a Quiroga a buscar una solución que terminó en el área de Rehabilitación Comunitaria del IRV, específicamente en su programa de atención kinesiológica a domicilio.



"ES UNA TERAPIA MENTAL SÚPER BUENA Y RECOMENDABLE PARA CUALQUIER PERSONA"


Todo comenzó una de las tantas veces que Pedro hacía senderismo. En aquella oportunidad, recuerda, se encontraba en Cascada Palos Quemados, un sitio natural perteneciente a la comuna de Nogales, cuando realizó un salto del cual no cayó en buena posición, repercutiendo en su pie derecho. La historia no la puede contar nadie mejor que él mismo:

- Es que eso me pasó a mí una vez que yo fui a Palos Quemados, que está cerca del túnel El Melón, y hay que irse por donde estaba la línea del tren antigua que iba para el norte. Y llegas a una parte donde hay una cascada de agua bien bonita y a mí se me ocurrió en una parte saltar y, algo que no debí haber hecho, ahí me doblé el pie, me dolió mucho. Pero después se me desinflamó y pasó, pero me quedó al lesión. Entonces cada vez que subía el cerro me volvía y me dolía caleta. A puras pastillas nomás se me quitaba, hasta que llegó el momento de ir al médico mejor y ahí la doctora me hizo el diagnóstico y me dio esta alternativa de la terapia.


La experiencia de recuperación de Quiroga tuvo un desacierto primeramente. Hace unos 5 meses atrás acudió a un especialista, quien lo derivó a un centro de salud ubicado en Valparaíso y "la verdad es que no me gustó para nada como me hicieron el tratamiento ahí, porque tenían 6 o 7 personas en un ratito, hablaban poco contigo y te dejaban esperando mucho rato", cuenta Pedro.


Entonces volvió con su doctora y le señaló lo que le estaba ocurriendo. Le dieron más alternativas, dentro de las cuales estaba el IRV, opción que fue llamativa para Pedro porque atendían en casa y era focalizado:


- Así que me interesó y me puse en contacto con la persona (Felipe Arancibia, kinesiólogo y Coordinador del Área de Rehabilitación Comunitaria) y bueno, obviamente todo cambió al tiro. El tratamiento fue centrado en la persona y cambió de todas maneras. Así que hicimos 30 sesiones al final. Lo cual me ayudó bastante para tener una mejor estabilidad en la pierna. Bueno, ahora he seguido subiendo cerros pero más despacio, para evitar la operación.


Lo más difícil para él fue alejarse del senderismo mientras se rehabilitaba, aunque, de todas formas, antes de partir el tratamiento ya no estaba realizando esta actividad porque el dolor era insoportable. La mayor complicación se le generó en su lado emocional, porque el senderismo para él tiene relación con una liberación:


- ¿Te afectó mucho no hacer senderismo durante esos meses?

- Sí, porque es una forma de liberarte y del estrés que uno va acumulando todos los días. Es una terapia mental súper buena y recomendable para cualquier persona.