• Gabriela León

La pésima relación entre Discapacidad y Pobreza en nuestro país.


Cuando trabajas con personas en situación de discapacidad (PsD) te das cuenta de que existe una estrecha relación entre la condición de discapacidad y la pobreza, y lamentablemente una arrastra a la otra y así sucesivamente en un ciclo cerrado. En muchos casos, los factores de pobreza en las familias podrían conducir a una situación de discapacidad por problemas durante el embarazo, ya sea por la falta de cuidados, alimentación inadecuada o malnutrición. Y en el caso opuesto, la discapacidad podría ocasionar pobreza por la falta de oportunidades, la discriminación, el nivel bajo de estudios, entre otros. Más aún si consideramos que este año nos hemos visto envueltos en una situación pandémica donde las ofertas laborales disminuyeron de manera importante y el desempleo aumentó considerablemente, aumentando de esa manera más aún las brechas socioeconómicas y empobreciendo más a los grupos vulnerables. Según los resultados de la última encuesta Casen realizada en Chile por el Ministerio de desarrollo Social y Familia, en el año 2017; Uno de cada cuatro hogares del primer quintil de ingreso autónomo tiene como miembro a una persona con algún tipo de discapacidad (26,5%), mientras que en el quinto quintil esta proporción es de uno de cada diez hogares (10,3%). Analizándolo de otra manera, 24,8% de las personas con discapacidad se encuentran en situación de pobreza multidimensional (Educación; Salud; Trabajo y Seguridad Social; Vivienda y Entorno; y Redes y Cohesión Social). Esta cifra es superior al 19,9% de la población sin discapacidad. Asimismo, un 10,7% de las personas del primer quintil, tienen discapacidad. En tanto, en el quinto quintil, solamente un 5% de la población tiene discapacidad. Es decir, en los sectores socioeconómicos altos hay un menor número de personas con discapacidad, mientras que en los sectores más pobres de la población encontramos cifras mayores de personas que tienen algún tipo de discapacidad.

La discapacidad y la pobreza impactan en las oportunidades que tengan las personas para participar activamente dentro de la sociedad. Una persona con nivel socioeconómico bajo, tendrá menos oportunidades de emplearse en distintos rubros, una porque probablemente su nivel educacional sea menor, o porque no tiene las herramientas como computadora, impresora, teléfono, dinero para el transporte u otros que puedan facilitar los procesos de entrevistas.

Es importante también considerar que en materia de educación, la Encuesta Casen establece que 63,4% de las personas con discapacidad no cuentan con educación media completa, en comparación al 34,2% de personas sin discapacidad, por lo tanto la gama de oportunidades laborales ya se ve afectada. Un tercio (33%) de las personas con discapacidad participan del mercado laboral, mientras que esta cifra llega al 65,3% entre las personas sin discapacidad. En tanto, entre quienes están ocupados, 31,2% de las personas con discapacidad es trabajador por cuenta propia. Estos datos son relevantes de analizar ya que mientras menor sea el grado de estudios, menores serán las posibilidades de trabajos a los que puedan optar las personas en situación de discapacidad. En mis labores me he topado en casos donde las personas en situación de discapacidad no han querido realizar nunca tramites de acreditación, ya que tienen temor a ser apartados o excluidos, por lo mismo, participan en procesos de postulación a trabajos como cualquier persona, así, evitan ser rechazados previamente por el estigma social, y pueden demostrar en la entrevista que son tan capaces como cualquiera de realizar ciertas labores. Casos como este suceden a diario, muchas empresas tienen desconocimiento sobre temas de discapacidad, desconocen aún de qué manera abordar correctamente la inclusión y por lo mismo al notar que los postulantes a sus vacantes activas presentan algún grado de discapacidad prefieren no pasarlos a una segunda etapa de entrevista, sin siquiera antes haberlos conocido.

Por otro lado, también hay que pensar que las personas en situación de discapacidad, dependiendo de cada caso, incurren en mayores gastos que el resto, ya que deben realizarse constantemente exámenes, comprar medicamentos, asistir a terapias de rehabilitación, entre otros, estos gastos afectan directamente a su nivel económico y por lo mismos les cuesta más reponerse ante adversidades. Ante los antecedentes presentados, me parece relevante que la comunidad en situación de discapacidad, familiares y todos los profesionales que nos vemos involucrados en temas de inclusión social y laboral de personas en situación de discapacidad, podamos informarnos, y ser participes de manera activa en los procesos Constituyentes que se nos avecinan, levantando ideas para eliminar barreras socioeconómicas y asegurar que existan las mismas oportunidades para todos, para mejorar la calidades de vida de las PsD.

Enlace encuesta CASEN 2017: http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/casen-multidimensional/casen/casen_2017.php

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