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Hagamos un experimento: ¿Es posible costear todas las terapias de un niño con discapacidad?

En anteriores publicaciones hemos hablado de la necesidad de rehabilitación; recordemos que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que existen 2400 millones de personas que necesitan rehabilitación a nivel mundial. A nivel nacional se proyecta que casi 1 millón y medio de personas requieren, en algún grado, servicios de rehabilitación ya sea a nivel hospitalario o nivel domiciliario.


Si consideramos la población infantil con discapacidad, los datos otorgados por la Estudio Nacional de la Discapacidad II (ENDISC II) dicen que solo el 22,8% de la población con discapacidad ha tenido acceso a algún servicio de rehabilitación.


Las barreras que existen para acceder a la rehabilitación son variadas y entre ellas tenemos:


- Barreras relacionadas a aspectos económicos: Son aquellas que tienen que ver con la capacidad que tienen las familias para adquirir servicios.

- Barreras de acceso por la ausencia de red de salud cercana al usuario: Son aquellas que se relacionan con las limitantes geográficas para el acceso a la rehabilitación.

- Barreras dadas por la falta de conocimiento por parte de padres y/o cuidadores: Se relacionan con el nivel de conocimientos que tienen padres y/o cuidadores sobre la importancia de la rehabilitación.

- Barreras arquitectónicas en la comunidad: Se relacionan a la limitaciones de accesibilidad, por ejemplo, un niño en silla de ruedas que vive en un cerro en Valparaíso, tendrá muchas más limitaciones para asistir a un centro de rehabilitación.


En esta publicación nos centraremos en los aspectos económicos. Se sabe que los costos de la rehabilitación son altos. ¿Pero qué tan altos?


Primero, debemos analizar los segmentos pertenecientes al Fondo Nacional de Salud (FONASA) que son el 77% de la población. Para este grupo las prestaciones de rehabilitación tienen un valor fijo para todos los centros de salud en convenio. Los precios varían de acuerdo a la especialidad, por ejemplo, un bono de rehabilitación para 10 sesiones de kinesiología domiciliaria o ambulatoria (en centro) tienen valores de copago que van desde los $71.660 hasta los $88.760. Si vemos el caso de la fonoaudiología los valores pueden llegar a costar hasta $205.480 por 10 sesiones. En el caso de la terapia ocupacional los valores pueden llegar a costar $87.100 por 10 sesiones.


Si pensamos que un niño, niña o adolescente con discapacidad puede necesitar intervención de las 3 especialidades el costo para la puede llegar hasta los $381.340 por 10 sesiones. Eso por FONASA.


Si analizamos los valores por ISAPRE y particular estos pueden ser más altos. Sumado a lo anterior tenemos que considerar que se puede requerir apoyo médico extra o incluso de un cuidador dependiendo de la severidad de la discapacidad, aumentando aún más los costos.


Lo anterior también debe ser relacionado con la situación socioeconómica de la discapacidad en Chile, según el II Estudio Nacional de la Discapacidad el 69,6% de las personas con discapacidad pertenece a los III primeros quintiles de ingresos, es decir son familias que en promedio tienen un per cápita de $140.665.


Con todo lo anteriormente dicho es evidente que el acceso para las familias de bajos ingresos a servicios de salud en general y rehabilitación, conlleva un esfuerzo titánico que en muchos casos las obliga a recurrir a la caridad de sus familiares, amigos o personas externas. Hemos visto varios ejemplos de aquello, familias que hacen bingos para costear tratamientos o cuidados, abriendo su intimidad y asumiendo con impotencia su realidad.


Esto no es algo que podamos normalizar, la salud es un derecho consagrado internacionalmente y no tener los ingresos suficientes no debe eximirnos de recibir el cuidado o el tratamiento que requerimos. Si bien el estado ofrece cierto apoyo en el caso de los niños con discapacidad este no es para nada suficiente.


Es por esto mismo que IRV ha decidido tomar cartas en el asunto y comprometerse con acciones concretas. Esto se ha traducido en la generación de nuestro Programa de Rehabilitación Infantil a Domicilio, una iniciativa que entrega 10 sesiones de especialidades de salud: fonoaudiología, terapia ocupacional, psicología y kinesiología. Todas estas gratis y dirigidas a niños y niñas con discapacidad.


Sin embargo, para llevar a cabo este proyecto necesitamos de tu cooperación. Por eso queremos invitarte a que te sumes a las decenas de socios y donantes que tiene este Programa, quienes día a día o mes a mes contribuyen con aportes monetarios y así darles a todos los niños con discapacidad en Valparaíso los tratamientos que requieren.


¡Anímate, conócenos y dona! Hazte parte de esta iniciativa y juntos creemos inclusión infantil para nuestra sociedad.












Yorumlar


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