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Entrevista auditiva: Teresa Reyes y su testimonio en los Centros Auditivos IRV

La discapacidad auditiva se caracteriza por incidir en aspectos emocionales en la persona, esto debido a que afecta negativamente la comunicación. Teresa Reyes (59) bien sabe de esto, pues recientemente comenzó a utilizar audífonos para sordera y ahora ha podido volver a escuchar a sus nietos, una de las situaciones que más frustración le traía.


Pero no siempre fue así. El caso de Teresa es de los progresivos. Desde que era pequeña su madre, basada en antiguas creencias de salud, le introducía aceite por el oído cuando ella estaba enferma. Reyes explica:

- Bueno el inicio fue que yo pasaba mucho resfriada y mi mamá, cosa de las mamás antiguas, me echaba aceite caliente en el oído. Entonces, se suponía que con eso me iba a curar yo. A través del tiempo empecé a saber que eso era lo más malo que me podría haber hecho mi mamá en mi oído. Y con el tiempo empecé a notar menos, a escuchar menos. Y después tuve un trauma personal que quedé más sorda todavía.


Hoy Teresa escucha correctamente gracias al tratamiento de los centros auditivos del IRV, específicamente de la sede ubicada en Providencia. La vida de esta vecina y dueña de casa de la comuna de Pedro Aguirre Cerda (RM) cambió positivamente, pese a un diagnóstico que señalaba hipoacusia severa.

Terese Reyes siendo atendida en nuestros Centros Auditivos IRV.


- ¿Cómo fue contarlo a sus seres queridos?, le preguntamos a Reyes.

- Fue un tema, porque yo no escuchaba y subía mucho la tele. Se empezaron a dar cuenta que yo no estaba oyendo y yo no me daba cuenta. Subía la tele nomás. Y siempre estaba: "¿Ah? ¿Ah? ¿Ah? ¿Qué me dijo?", responde ella, recordando aquellos momentos.


Tanto así era esta situación, que incluso en la vía pública los transeúntes al pasar y verla a ella con su hija, pensaban que ambas peleaban, o peor: que se trataba de violencia hacia una persona mayor. Sin embargo, no era esta la realidad:

- Su discapacidad auditiva, ¿tuvo implicancias laborales o para realizar trámites, por ejemplo?

Teresa afirma contundentemente:

- Claro. Muchos problemas, siempre tenía que acompañarme mi hija. Cuando salía a comprar con mi hija, ella me gritaba para hablarme, la gente pensaba que me estaba tratando mal. Entonces tenía que explicar que yo no escuchaba y estábamos viendo qué se podía hacer para yo poder escuchar y saber de los audífonos.


Es complejo el tema de la pérdida de audición, pues aborda distintos aspectos de la cotidianeidad. Además de la dependencia que se puede generar de otra persona (como en este caso de su hija) para desplazarse en la calle, también, de alguna forma, el individuo que tiene hipoacusia empieza a aislarse, lo que gatilla emociones como la ansiedad:

- ¿Qué sensaciones tenía?, le consultamos.

Teresa se toma un breve momento antes de contestar y agrega: "Frustración porque no podía escuchar. De repente, si iba a cruzar y venía un vehículo que pasa nomás con verde y yo no escuchaba y es un peligro también. Por eso después a mi hija le daba miedo dejarme salir sola y a mí también. No escuchaba a las personas, no escuchaba los ruidos, porque es grande la pérdida que tengo".


BUSCANDO UNA SOLUCIÓN


Hace aproximadamente un mes Teresa Reyes usa audífonos para sordera. No fue fácil. Suelen tener un precio no muy popular ni accesible y además, en el desconocimiento o el apuro por dar una solución a esta condición, a veces, se adquieren productos que simulan dar una respuesta por un valor módico. Pero no suelen durar o servir íntegramente.


(...) "desde que le abren la puerta a uno para atenderla, todo, todo muy bien. Más encima tengo controles para ver cómo sigo, qué puedo arreglar y qué no. Te enseñan a usar las herramientas, escobilla. Me cambió mucho la vida", Teresa Reyes, usuaria Centros Auditivos IRV.

Doña Teresa no fue la excepción, pero ¿Qué más iba a hacer en su situación? De todas formas, al principio se las ingenió:

- ¿Hace cuánto que usa el audífono?

- Hace poco porque empezaron a comprar de esos audífonos corrientes nomás, pero me explicaron a mí que eso es un parlante solamente. No es un audífono especial para uno. Entonces mi hija empezó a averiguar cómo podíamos comprar uno bueno, porque son tan caros. Audífonos por decirle personal.


Pero siguieron indagando. Persistieron y llegó una alternativa llamada IRV. Su hija jugó un rol clave en esta historia:

- (...) ella empezó a averiguar y dio con lo de los audífonos (del IRV) y más encima en la municipalidad había ayuda para poderlos comprar porque el precio es muy alto, al menos, para mí. También había un convenio con FONASA (es del IRV el convenio que menciona) y eso ayudó mucho a que yo pudiera obtener el audífono. (...) Mi hija averiguó y llegó a hacer todo eso, porque como yo no puedo hacer nada, como no escucho, no me manejo mucho en la calle por ese tema.


La diferencia se hizo notar inmediatamente, pues son cómodos, adaptables y permiten captar el sonido del ambiente de una manera óptima. La opinión de Teresa es que:

- Cambia totalmente todo. Me estoy recién acostumbrando y es súper bueno. Por ejemplo, está adaptado a mi oreja, en cambio los otros audífonos se me pasaban cayendo porque son tan grandes, aparte yo personalmente... siempre me han dicho que tengo la oreja muy chica”.


HASTA QUE LLEGÓ EL IRV


Volver a escuchar es un cambio de vida. Teresa lo experimentó de primera mano luego de conseguir sus audífonos IRV, institución que en su parecer la ayudó enormemente, no solo durante el proceso previo a comprarlos, sino también de manera posterior a su entrega, realizando controles y ajustes de ecualización:

- ¿La ONG ha contribuido a su tratamiento?

- Claro. Mucho, mucho. Yo encuentro que es fantástico porque cuándo yo iba a poder adquirir algo así.


Este renacimiento auditivo transformó su cotidianeidad, sobre todo su relación en casa y familia, donde ahora se siente con una capacidad de comunicación mucho mejor. Pero, lo más importante es que volvió a escuchar a sus seres queridos, en particular a sus nietos. Según expresa Teresa, los cambios están en:

- Por ejemplo, yo estoy cocinando aquí y me están hablando desde el comedor y escucho ahora. Escucho a mis nietecitos que son lo que más me daba pena que no les entendía cuando me hablaban. Ahora los entiendo, los escucho. Bueno y 100%.


Colaborar a devolver la audición a nivel social es clave para avanzar hacia una sociedad inclusiva. En Chile, según el Censo 2012 en Discapacidad, existen 488 mil 511 personas que tienen sordera o dificultad para escuchar, incluso usando audífonos. Por lo que, es vital promover este tipo de salud. Teresa Reyes de alguna manera intuía esta realidad, por lo que aprovecha la oportunidad para señalar que recomienda los Centros Auditivos del IRV:

- Claro que sí. Bueno, a varias personas ya se lo he recomendado, que no tienen idea tampoco de todas estas cosas. Por ejemplo, el otro día estábamos conversando con una señora y le llamó la atención lo que le contó mi hija y le dijo que ella había ido a otro lado, claro que era particular, y le salía no sé cuánto el audífono y no, no podía comprarlo. Pero mi hija le nombró esta ONG. Así que la hemos recomendado harto, porque pucha, uno no se da cuenta que hay mucha gente con problemas de la audición.


Y como vimos anteriormente, no se trata de pocas personas, por lo que también es necesario que sepan que al llegar al IRV, según el parecer de Teresa, tendrán una atención de primera calidad:

- ¿Qué le pareció mejor?, terminamos por conversar con ella. A lo que responde:

- La atención, la señorita súper amorosa. Los precios. La recepcionista. Bueno, desde que le abren la puerta a uno para atenderla, todo, todo muy bien. Más encima tengo controles para ver cómo sigo, qué puedo arreglar y qué no. Te enseñan a usar las herramientas, escobilla. Me cambió mucho la vida.


Si necesitas consultar un chequeo auditivo puedes hacerlo en el siguiente botón:


Recuerda que si tienes 55 años o más esta primera evaluación es totalmente gratis, además de los 3 controles posteriores a la entrega del audífonos.

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