El teletrabajo como una posibilidad de inclusión laboral

Desde el 15 de marzo del año 2020 Chile se ha visto enfrentado a un Estado de Catástrofe nacional provocado por la pandemia a causa del virus SARS-CoV-2 (COVID-19), emergencia que ha provocado diferentes restricciones sanitarias, transformando la manera en la que nos relacionamos y desarrollamos diversas actividades, entre ellas nuestra rutina de trabajo.



Según cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el año 2020 aproximadamente un 17.5% de la población activa laboralmente desarrolló sus funciones bajo la modalidad del teletrabajo.


Esta nueva situación país ha representado un difícil desafío para un número significativo de personas. Sin embargo, esta nueva manera de trabajo ha favorecido -en parte- la inclusión laboral de personas en situación de discapacidad (PeSD).


En la actualidad, las empresas que cuentan con modalidades totales o parciales de teletrabajo han comenzado a desarrollar un área dedicada exclusivamente para su implementación. Este tipo de departamento suele encargarse de entregar las herramientas, materiales y velar por el correcto y completo desarrollo de las funciones laborales de los trabajadores, desde sus hogares.


Desde el año pasado, el teletrabajo a comenzado a desdibujar las barreras de accesibilidad para las personas en situación de discapacidad, ya que permite sortear el diseño de infraestructuras, como accesos a edificios, que históricamente se han configurado como una limitante para esta población. Esto ha abierto la posibilidad de estrechar las brechas en inclusión laboral.


Desde el Área de Inclusión Laboral del IRV, nos hemos notado que muchas veces la selección de candidatos para un puesto laboral se encuentra significativamente condicionada por la falta de accesibilidad universal a este, en comparación a otros factores como las capacidades, limitaciones o la experiencia de los postulantes.


En otras palabras, se trata de un condicionamiento que gracias a la irrupción del teletrabajo como nueva modalidad de empleo, se ha podido ir acortando, pero aún de forma incipiente.


Sin embargo, aplicar una modalidad de teletrabajo adecuada con es una tarea simple. En este sentido, es indispensable mencionar que se debe tener en consideración la importancia que juega el equilibrio ocupacional en el desarrollo de la vida integral de las personas. Cuando nos referimos a equilibrio ocupacional, entenderemos a este como el balance entre áreas ocupacionales, como actividades de la vida diaria básicas e instrumentales: educación, trabajo, juegos, ocio y tiempo libre, y participación social.


Si no se encuentran en equilibro dentro de la rutina diaria de las personas, puede llegar a tener implicancias negativas en su calidad de vida. Debido a la influencia de las condiciones materiales de los trabajadores, el teletrabajo puede llegar en ocasiones a difuminar los límites entre las distintas áreas ocupacionales.


Por lo tanto, el teletrabajo debe ser abordado como un fenómeno integral, que excede los límites de las concepciones del trabajo en su sentido tradicional, afectando otras áreas de la vida personal, la familia y aquello que representa el hogar en el imaginario de la sociedad.

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