• Karen Azagra M.

Acerca de las causas de la pérdida auditiva.


La audición se compone de una serie de procesos psicofisiológicos, los cuales proporcionan al ser humano la capacidad de oír. El oído se compone de tres partes: el oído externo, el medio y el interno y cada uno de sus componentes es susceptible a diversos daños lo que puede generar un déficit en la calidad del sonido que escuchamos.


Es por esto que la pérdida auditiva se puede definir como un déficit sensorial que genera problemas tanto en el ámbito social como de salud en el individuo que lo presenta. La afectación puede ser parcial o total, afectando uno o ambos oídos. Dependiendo del grado, puede dar lugar a un deterioro en el procesamiento del lenguaje verbal, afectando de manera significativa la comunicación, la conectividad social, además del estado cognitivo y emocional.


Existen múltiples factores que pueden generar pérdida auditiva, ya sea por lesiones en el oído medio (otitis recurrentes, daño en tímpano), así como en el oído interno, que es donde se encuentran los nervios que transmiten e interpretan impulsos nerviosos. Pasado los 50 años las razones más frecuentes se deben al factor de la edad y a la exposición a ruidos.

Sin embargo, existen otras causas menos conocidas y son las que abordaremos en el siguiente artículo.


Medicamentos ototóxicos


La ototoxicidad es un efecto nocivo, reversible o irreversible que que puede afectar al tanto al sistema auditivo como al vestibular. Esta afectación puede ser temporal o irreversible, y depende del tipo de medicamento, la dosis y tiempo que dure el tratamiento.


El grado en que afecte varía dependiendo del usuario, hay personas que pueden no presentar pérdida auditiva o de forma muy leve acompañas de un zumbido en el oído, u otros casos en que puedan presentar serias dificultades para mantener el equilibrio o importante pérdida auditiva.


Infecciones en el oído


El tipo más común de infección en el oído es la otitis media, la cual corresponde a una inflamación e infección del oído medio, el cual se encuentra localizado justo detrás del tímpano. Su desarrollo tiende a ser rápido y doloroso, sin embargo, hay personas que son propensas a presentar más de un cuadro infeccioso, es por ello que cuando estas duran mucho tiempo o su frecuencia es recurrente, pasan a denominarse infecciones crónicas del oído.


Una de las causas de esta condición en el bloqueo de la tuba auditiva, la cual corresponde a una estructura cartilaginosa, de aproximadamente 3,5 centímetros que conecta la nasofaringe y el oído medio. Esta se encarga de drenar el líquido que se produce al interior del oído medio. Su obstrucción genera la acumulación del líquido, produciendo la infección.

Pese a que las infecciones de oído tienden a ser más frecuentes en los niños debido a su estructura anatómica, la acumulación de líquido en el oído medio puede causar problemas de audición y otras complicaciones graves, generando consecuencias a largo plazo.


Síndrome metabólico


El síndrome metabólico es un conjunto de trastornos dentro de los que se incluye obesidad abdominal, tener un alto nivel de azúcar en la sangre en ayunas, dislipidemia, hipertensión, entre otros.

Dentro de sus principales causas se encuentran:


- Presentar sobrepeso y obesidad

- Inactividad física (sedentarismo)

- Presentar resistencia a la insulina

- Edad, puesto que el riesgo aumenta a medida que envejece

- Tener antecedentes de familiares con alteraciones metabólicas.


Algunos componentes del síndrome metabólico actúan como factores de riesgo que pueden asociarse a pérdida de audición. Por ejemplo, la presencia de hiperlipidemia perjudica la forma y funcionamiento de la cóclea, que es la estructura interna del oído que permite transformar los sonidos en mensajes nerviosos y enviarlos al cerebro.


Otro factor es la hipertensión arterial, la cual bastante común entre las personas mayores. El aumento de la presión en el interior de los vasos sanguíneos genera un deterioro de estos, esto afectaría la oxigenación de la cóclea o en otros casos, podría generar hemorragia producto de la ruptura de los vasos que irrigan el oído interno.


Finalmente, en el caso de exceso de azúcar en sangre, dentro de los efectos secundarios más comunes se encuentran: la retinopatía, neuropatía, nefropatía, enfermedades vasculares. Sin embargo, diversos estudios indican que el aumento de los niveles de azúcar en la sangre daña los nervios y los vasos del oído interno, lo cual a largo plazo podría llevar a una degeneración neuronal del sistema auditivo.


Pese a que aún hay estudios al respecto, la presencia de estas enfermedades afecta la condición de salud en general, es por ello que es importante realizar modificaciones en el estilo de vida dentro de los que se incluye una alimentación sana y balanceada, realización de ejercicio físico, mantener un control anual del estado de salud. En el caso de que ya presente estas condiciones, es importante seguir el tratamiento y los cuidados indicados por su médico.


¿Cómo cuidarnos?


La prevención es la principal forma de cuidar la audición. El uso de protectores auditivos si se va a trabajar en sitios ruidosos, junto con limitar la duración y la intensidad de la exposición al ruido son elementos claves para la protección. También es importante realizarse un control anual del estado auditivo para tener un registro de los cambios que esta pueda sufrir. En el caso de infecciones u otras enfermedades, acudir siempre al médico en caso de molestias y no optar por remedios caseros que podrían generar más daño.

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